Región

Enorme daño ambiental y millonarias pérdidas a propietarios

VICTIMAS DE LA PICASA

El delito contra el patrimonio o la propiedad fue constante en la derivación de aguas de otras provincias a una cuenca cerrada y la inacción del Gobierno de la provincia de Santa Fe, nunca aplicó lo que la ley plantea: Defensa de la provincia de Santa Fe ante el agua de otras provincias que ilegalmente se derivan y no hacen cumplir la ley natural de aguas, que no deben estacionarse en un lugar, sino seguir su curso natural. Por un lado el art. 121 de la Constitución Nacional dice: las provincias conservan todo el poder no delegado por ellas al gobierno federal y que no existe delegación expresa de facultades en materia ambiental. 
En “La problemática de la La Picasa” hay dos delitos que deberán pagarse algún día 1º) Que Santa Fe no haya ejercido el poder de policía que le da la ley, ante derivación de aguas ilegalmente; 2º) Que establecida el agua en su territorio, enviada a una pequeña laguna, mal llamada cuenca, no presentarse a la Corte Suprema de Justicia ya que la Ley natural de aguas, da cuenta que las aguas deben seguir su curso, en este caso aguas abajo hacia el Río Salado en Buenos Aires.
Por eso es enorme el daño ambiental en la zona de la Picasa, y es millonario el daño producido a productores de esa zona que perdieron todo.
Por otro lado, que es lo que venimos sosteniendo, la Picasa ocupa el distrito de Aarón Castellanos y Diego de Alvear, lo de cuenca es invento de la provincia de Santa sobre una laguna a la que le tiraron agua y hoy ocupa 50.000 héctareas con agua y 22.000 encharcadas.

La historia como tal
La Picasa en el año 1912 era un pequeño pueblo con 218 habitantes, en su mayoría población rural, con garita de estación ferrocarril, entre otras cosas y una pequeña laguna que todavía queda gente como Ernesto Jorge Furno que la cruzó a caballo en el año 1960, y donde sólo había partes encharcadas.
Si el ámbito natural de La Picasa era ese, nunca pudo llegar hasta este estado dramático, en el que está, donde hoy sin llover, siguen entrando 80 mil litros de agua desde la provincia de Córdoba y Santa Fe y los distintos lugares, (o sea 80.000 litros de agua por segundo), una cota de 105,60 y un desborde que ya no es tan suave, comienza a adquirir velocidad por la intensidad de lo que recibe la laguna.
El presidente de la Comuna de Teodelina me dijo que duerme tranquilo, por las palabras del subsecretario operativo, Lic. Nicolas Mijich, del Ministerio de Infraestructura y Transporte de la provincia de Santa Fe y Marcos Escajadillo, secretario de Protección Civil de Santa Fe. Yo le diría que ya lo llame a Escajadillo y se apronte a lo que se viene porque hay otro tema que se propone Buenos Aires que es anillar la laguna Mar Chiquita para que el agua no vaya a Junín, lo que produciría el efecto rebote; el agua que debería ir a El Salado, volvería a la laguna El Chañar. Buenos Aires nunca va a dejar inundar a Junín, de hecho ya hay intención de presentar un Recurso de Amparo en la Corte Suprema para impedir el bay-passe que quiere hacer Santa Fe en la zona de Christophersen, lo que descomprimiría La Picasa. 
Finalmente, para ver lo que era la Picasa y como se destruyó un lugar tranquilo y apacible con aguas salinas y curativas, encontré una nota de El Litoral de Santa Fe, transcripción de una carta del año 1862 remitida a ese diario por Rodolfo Doldán Furno. Con referencia a la laguna La Picasa, que se encuentra dentro de lo que fue la estancia La Picasa, que en algún tiempo fuera de su abuelo, don Agustín de Iriondo; me hizo llegar la copia de una nota dirigida por el Coronel Julio de Vedia al General Emilio Mitre desde La Verde en diciembre de 1862. La carta, que se transcribe a continuación, fue redactada en camino, durante su campaña contra los indios ranqueles. En la misma, describe la situación de La Picasa y su entorno en aquel momento que hoy refleja un verdadero contraste histórico. “Anoche me moví de La Picasa, y hoy a las diez llegué a este punto, que unos dicen La Verde y otros El Uncal; he andado diez leguas muy largas. La laguna está completamente seca y en su fondo hay trebolares semillados, lo que prueba que hace más de seis meses que por aquí no llueve. Aquí, los jagüeles dan bastante agua, pero nos han dejado sin palas; como una prueba de la dureza del terreno te mando un pedazo de tosca, que tomé acaso de uno de ellos. Fermín Sánchez, Corón y todos los baqueanos están contestes en que puesto que aquí no hay agua, no la hay en ninguna parte; las partidas que he desprendido en todo rumbo vuelven con la retahíla: ‘no hay agua’, sí indios”.
Esto demuestra que nunca fue cuenca, que era una laguna seca y que Santa Fe es responsable directo de lo que hoy ocurre.

Gregorio Sogno

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