Venado Tuerto

Los Alberdi y los Pruzzo, víctimas y victimarios

PANORAMA REGIONAL

Juan Franco       

Al final son cuatro los presidentes comunales del departamento General López que se van del Partido Justicialista (algunos con boleto de ida y vuelta) y que en la próxima elección se presentarán defendiendo otros colores políticos. En El Informe del viernes último habíamos incluido en ese grupo emigrante a José Tito Leguina (Hughes), Daniel Sagardía (Diego de Alvear), Hernán Giannini (Amenábar), Orlando Pruzzo (Cañada del Ucle) y Roberto Alberdi (San Gregorio), pero ese mismo día, este último aclaró presuroso que la información era errónea y no se postularía por el partido Fe, sino que lo haría en la interna del Frente Justicialista, midiéndose con su antecesor Fernando Tarditti. Nobleza obliga, el error existió, porque previo a la publicación en el diario, y bajo la fuerte presión de su entorno kirchnerista, Alberdi dio un viraje de 180 grados, bajando la lista que había inscripto por el partido Fe y subiendo la que también había preparado, por las dudas, en el Frente Justicialista, un confeso juego a dos puntas que refuerza la necesidad de evitar los atajos electoralistas distorsivos que se cuestionaban en ese análisis del panorama político regional. Es que, en sus declaraciones a LT29, el Vasco de San Gregorio, con sinceridad brutal, reconoció el mismo viernes que la decisión de mutar -en forma temporal- de escudería había sido para postergar la competencia desde el 13 de agosto hasta el 22 de octubre, y en ese lapso avanzar en obras públicas demoradas por las inclemencias climáticas. Para Alberdi, enfrentar a Tarditti en este escenario -sin las reformas en la plaza principal, ni la avenida de ejercicios aeróbicos, ni las columnas de alumbrado público, ni el cordón cuneta con suelo consolidado-, es una clara desventaja; en todo caso, la misma adversidad que sufrieron todos los oficialismos de la región, pero él, aunque sobre el filo de los plazos lo corrigió, había apelado a la estructura legal del partido Fe (perteneciente a la Uatre del ‘Momo’ Venegas y apéndice del macrismo) para ir a las primarias con lista única y posponer el choque con Tarditti y los demás rivales por un par de meses. “Cuando estás gobernando hay que mostrar las obras que hiciste”, espetó el mandatario comunal desde su interpretación de lo que demanda la comunidad para luego premiar con el voto y, al mismo tiempo, revelando los atajos pergeñados para manipular los tiempos electorales, tal vez conociendo desde su experiencia que estos pequeños atentados cotidianos a la calidad institucional no escandalizan a casi nadie y, por lo tanto, no generan costo político. Es que un Presidente o un gobernador tienen la facultad de fijar el cronograma electoral discrecionalmente, por lo general en beneficio del oficialismo, pero a los humildes presidentes comunales no les queda otra alternativa que apelar a malabares al borde del reglamento, si bien Alberdi los desestimó sobre la hora tras no poder resistir tantas presiones, en tanto que Sagardía y Leguina sí lo harán por el partido Fe, aunque aclarando que sólo para evitar las internas de agosto. Nada más grave que eso. En tanto, el caudillo de Cañada del Ucle, Osvaldo Pruzzo, ratificó su desembarco en el Frente Progresista, Cívico y Social, con una descarnada crítica a los legisladores del justicialismo y elogios al buen trato de los representantes regionales del gobierno provincial; en rigor, Pruzzo confía en que tendrá mayor apoyo de la Casa Gris siendo uno más del Frente Progresista, cosa que es moneda corriente en la política argentina, a pesar de que sea condenable en cualquier caso. Por eso, el análisis del viernes último, a la par de cuestionar los “atajos distorsivos” andados y desandados por el Vasco de San Gregorio, también puntualizaba la conveniencia de “arbitrar los medios para que las comunas dejen de ser la Cenicienta que depende, como un rehén, de aportes directos de la Provincia o la Nación para poder sobrevivir con dignidad”. Mientras nada de esto ocurra, y cada uno pueda especular a su antojo con los tiempos electorales, y las comunas sigan siendo -en su mayoría- económicamente inviables, los Alberdi y los Pruzzo se reproducirán y serán, al mismo tiempo, víctimas y victimarios. 

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