Venado Tuerto

Tres rivales para Freyre: Aime, Bravo y el fuego amigo

ANALISIS

Con el lanzamiento de las precandidaturas, la campaña electoral comenzó a rodar y el primer mandoble de cierta intensidad lo asestó el postulante de Mística Peronista, Ricardo Aime, en el marco de las primarias del Frente Justicialista, que ni siquiera mencionó a su contrincante directo en los comicios legislativos, Patricio Marenghini, sino que le apuntó al intendente José Freyre, con quien ya había tenido discrepancias que desembocaron en su renuncia al cargo de director de Convivencia Ciudadana. Y ahora lo sacudió por su disposición al sí fácil, asegurando que ese estilo de gestión descoloca a sus colaboradores y, con el tiempo, decepciona a los vecinos. Sin dudas, el ideólogo de esa agrupación, el diputado provincial Julio Eggimann, resolvió jugar fuerte en estos casi dos meses de campaña, y tal vez confrontando más con Freyre -aprovechando una década de desgaste en el gobierno municipal- que con la lozanía de Marenghini. Además, el líder espiritual de la “12 de Junio” buscará aprovechar el perfil independiente de Kako Aime, el menos peronista de los candidatos en danza, pero que lo acerca con sectores que otrora se volcaban sin hesitar en apoyo al Intendente. Tampoco favorecería a Freyre la aparición en escena de la joven Paola Bravo, porque todos los votos que capture la militante camporista serán en detrimento de la lista de los funcionarios, como calificó a la oferta oficialista la propia ex jefa de la Anses venadense. Hasta acá una somera descripción de los adversarios, pero Poroto ya sufrió en otras ocasiones el efecto del fuego amigo, sobre todo en el quite de colaboración de sus principales secretarios, subsecretarios y directores, muy criticados en su momento desde las entrañas del PJ porque sólo ponen lo que hay que poner cuando arriesgan sus puestos -en los comicios ejecutivos-, y no mostrarían el mismo compromiso militante en los turnos legislativos. Y a esto hay que sumar los heridos que deja Freyre en la selección de candidatos, como también sucedió en esta oportunidad (peor aún porque no pudo incentivar listas periféricas), y aunque ningún ofendido lo manifieste, las internas siguen en carne viva y esos enojos podrían reflejarse en un trabajo a reglamento durante la campaña. Sin embargo, luego del susto inolvidable que le dio Liliana Rostom, con su humilde Nuevo Horizonte, en la primaria de dos años atrás, el primer mandatario local es consciente de que se acabaron las épocas doradas de los triunfos fáciles. Y entonces no puede permitir que los mismos que pululan diariamente en los alrededores del Sillón de Aufranc se pongan a hacer la plancha delante de sus narices. Como tampoco tiene ni el más mínimo margen para que decaiga una gestión que hoy es apenas discreta -lógicamente afectada por la crisis económica-, pero tan lejos de las expectativas que supo despertar José Freyre en sus tiempos de esplendor, como del desánimo de fin de ciclo de la campaña de 2015, cuando la administración local transcurría su peor momento y sólo un milagro logró revertir la debacle.

Juan Franco

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