Región

El consumo, como una ampliación de derechos, mata

ELORTONDO: PEDIDO DE PUBLICACION

Aparentemente la sociedad vive en un submarino porque cuando se publican datos serios sobre el consumo de drogas, la gran mayoría se escandaliza hasta el paroxismo, salen de su inquietante letargo y se manifiestan como si esto los conmoviera y preocupara

. Sabido es que en los últimos años las estadísticas fueron ocultadas, manipuladas y hasta anuladas en pos de mostrar una sociedad crecida, madura, en franca armonía y civilidad donde las cifras de los dramas sociales habían descendido a niveles cercanos al de países del primer mundo.
Hago este introito para que a raíz del informe presentado por El Sedronar (organismo obsoleto y deficiente) podamos entender el por qué de este galimatías, donde pese a los aparentes logros mostrados en la lucha contra el narcotráfico con relevantes decomisos y secuestros de drogas, persecución y arresto de bandas narcos y funcionarios detenidos y procesados, el consumo sigue aumentando de manera desenfrenada.
Primero, el poder político, porque es el que a partir de mediados de los ochenta abre, incita, seduce, provoca el interés de los narcotraficantes y actúa atrayendo a los grandes cárteles de la droga internacionales y es lo que permite que un país, que presentaba a priori una barrera familiar, social, ética y moral casi inaccesible para sus planes de muerte, se transforme a partir de ahí en terreno fértil para su expansión y desarrollo, posibilitado por una dirigencia política sumida en la corrupción, el enriquecimiento personal, intereses sectarios y la inmoralidad desde donde se manejaron transas, planes para punteros, pensiones truchas, medicamentos para muertos, sobres con coimas, sueldos para ñoquis, todo bien afirmado en leyes funestas aprobadas en un Congreso pseudoprogresista que produjo un Estado poroso, justicia adicta, fuerzas de seguridad debilitadas e inactivas y una población ignorante, dividida, manipulada y masificada. 
Segundo, el personal, la cuestión más compleja pero que conforma la base de la problemática porque se manifiesta en el plano más vulnerable y difícil de resolver y quisiera escenificarlo con una pregunta ¿alguien se ha interpelado por qué pese a la era de la liberté, égalité y la fraternité, las conductas adictivas, vacío existencial y problemas psíquicos se han multiplicado? Seguramente la psicología buscará respuestas en el historial de las personas y la sociología en los cambios de los tiempos pero la realidad es que la promoción de las falsas libertades, el qué me importa, el hago lo que quiero, el descontrol, la falta de respeto, de límites, de afectividad y estimación, la demolición y estigmatización de modelos paternos, el alejamiento de la mujer del hogar, la contracultura, las escuelas como centro de adoctrinamiento ideológico y no de educación y la reingeniería social son claves para su desarrollo, posibilitado en gran medida por las inexistentes propuestas, proyectos o medidas para fortalecer la célula base de toda sociedad que es indubitablemente la familia, con sus pros y sus contras.
Tercero: el concepto de consumo, considerado como ampliación de derechos por el progresismo, la más influyente y controvertida de las causas y que como sugiere la teoría conocida como ventana Overton: cualquier planteamiento puede trasformarse de inaceptable en aceptable luego de un proceso de luchas, marchas, mediatización, presiones y lobbys, no exentos de persecución y escarnio público a quienes se opongan tildándolos de conservadores, cavernícolas, arcaicos, fachos y demás delicatesens, hasta lograr ser visto como tolerable, admisible y finalmente luego de considerarse razonable se concreta su aprobación en leyes, que obligan a toda la sociedad a sufrir sus consecuencias ¡Así el drogarse ingresa como un derecho a hacer lo que siento, lo que deseo, lo que me hace feliz,...mientras no moleste a otros! Precisamente a partir del fallo “Arriola” de la CSJN, se despenalizó de hecho la tenencia para consumo personal, desmotivando la detención de infractores por parte de las fuerzas policiales al tornarse confuso, desprolijo e improbable verificar la cantidad precisada para actuar y la engorrosa viabilidad en la justicia, primando el criterio de violación a la privacidad de las personas sustentado en ese fallo y a expensas de “expertos” la no estigmatización y criminalización del “enfermo”, como si esto no abriera las puertas al consumo porque toda penalización de un acto funciona como un semáforo: de advertencia de que su violación representa un peligro para sí y para otros y el poder debe garantizar la seguridad de todos sus habitantes porque las drogas tienen una carga peligrosa de violencia y muerte. Para eliminar el modelo prohibicionista se asegura que se ha perdido la lucha contra las drogas, (aunque esto es una gran mentira ya que jamás puede fracasar algo que nunca se ha comenzado) y coincidentemente comienza a considerarse a las drogas como “drogas sociales” abriendo las puertas al criterio del consumo recreativo a través del modelo de reducción de riesgos entendiendo que se puede consumir de manera controlada y consciente (como si esto fuera fácil) y sólo ocuparse cuando representan un problema (o sea totalmente tarde e irreversible) por lo que se elimina toda política de prevención y se reduce a consejos de ¡Como drogarse sin abuso! ¡La Narcocultura de izquierda no es un estilo de vida, aunque se quiera tapar el sol con un dedo!  
 
Jorge Alberto Sosa Ruveda

Comentarios