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Coronel Aguirre rescató un punto sobre la hora ante Sportivo Rivadavia

CON EL GRITO DEL FINAL

“El fútbol es un deporte tan apasionado como traidor” fue el cierre de la transmisión del relator venadense Sergio Kresic de LT 29, única radio que siguió las alternativas del partido, en la cabina lindera a la de Ovación. Y esta frase grafica plenamente lo vivido ayer en el Fortín de Ludueña donde Coronel Aguirre empató 1 a 1 en el último minuto contra Sportivo Rivadavia de Venado Tuerto en el marco de la segunda fecha del Federal B.

Gentileza: Carlos Durhand/La Capital

Porque los de Villa Gobernador Gálvez, a excepción de los primeros quince minutos, se vieron ampliamente superados por la V azulada y no pudieron ratificar en el juego lo hecho en la primera jornada cuando derrotaron 3 a 0 a Tiro Federal.

En el primer cuarto de hora, Aguirre lo tuvo a los 2’ con un remate de Leonel López y con otro de Leandro Bazán a los 8’ que llegó mal pisado y no pudo definir bien. Y si algo quedó bien en claro en esos minutos es que los rojo y verde tienen en la mitad de la cancha un interesante circuito de juego entre Diego Chacón y los dos Díaz (Carlos y Brian) que ayer no pudieron desplegar en su totalidad.

A los 16’ se produjo la nota triste de la jornada, ya que tras un choque entre López (el de Aguirre) y Enriquez, el defensor de Rivadavia, salió lesionado con una fractura de tibia izquierda con un pequeño desplazamiento y hoy será operado por Nacho Astore.

Marcos Gutiérrez tuvo que reacomodar la defensa y desde ese momento el cotejo cambió de dueño. Porque Rotondo por derecha y Canelo por izquierda empezaron a ocupar posiciones de ataque. Y tuvo sus frutos porque Rivadavia comenzó a exigir al interminable Diego Muslera, quien fue el punto más alto de Aguirre. El primer tiempo no fue bueno para el espectáculo. Ya que el juego se cortó mucho y no hubo goles.

En el complemento Rivadavia fue más audaz. La defensa casi plantada en la mitad de la cancha le dio un dominio territorial que se vio plasmado en las situaciones de riesgo que creó. Primero ante un cabezazo de Giacopetti que tapó Muslera y luego ante un remate de Basán que corrigió Vanni y casi se transforma en el primer gol.

Y a los 30’ Rivadavia consiguió lo que tanto buscó. Centro de Salcedo, gran volea de Canelo, y Urquiza, defensor de Aguirre, se mandó la atajada de su vida (como Kempes ante Polonia en el Mundial ‘78). Penal, expulsión del futbolista de Aguirre, y Jorge Rotondo que cambió penal por gol.

Todavía quedaban 15’ para el final y Aguirre lo fue a buscar más con el corazón que con fútbol. Dezotti ordenó línea de tres en el fondo y tuvo su premio. A los 40’ Ferri le sacó el empate a López. Pero a los 45’ tras un centro rasante de Miramontes, Espinoza sorprendió a todos y marcó la igualdad.

Fue empate. Debió ser de Rivadavia. Pero en el fútbol, los goles se hacen. No se merecen.





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